El consumo en Colombia está cambiando: el 83% de los colombianos están preocupados por el costo de vida, el 39% explora nuevas marcas para ahorrar y el 88% se muestra más consciente de su salud. Según el EY Future Consumer Index, los hogares priorizan la asequibilidad, el bienestar y la sostenibilidad, lo que obliga a las empresas a adaptar sus estrategias hacia un público más exigente y digitalizado.
El informe “Cómo han cambiado los hábitos de consumo en Colombia” de EY revela que los consumidores colombianos están atravesando una transformación estructural en sus decisiones de compra. El 83% de los encuestados manifestaron preocupación por el costo de vida, mientras que un 68% están inquietos por el incremento en los precios de la canasta familiar y un 66% por las facturas de servicios públicos.
En este contexto, se identifican cinco perfiles emergentes: “la asequibilidad es primero” (25%), “la salud es primero” (31%), “el planeta es primero” (12%), “la sociedad es primero” (12%) y “la experiencia es primero” (8%). Estos grupos reflejan que los consumidores están dispuestos a modificar sus comportamientos, optando por reparar antes que reemplazar artículos, probar nuevas marcas y priorizar productos sostenibles.
Por ejemplo, el 39% de los colombianos examina nuevas marcas para ahorrar, el 63% planea cambiar productos de cuidado del hogar, el 60 % en cuidado personal y el 49% en moda o calzado hacia opciones más económicas. Al mismo tiempo, el 88% dice estar más consciente de su salud física.
La digitalización es otro eje clave. El 47% de los colombianos encuentra productos primero en redes sociales, superando promedios globales. La inteligencia artificial y la personalización están ganando terreno: un 42% estaría dispuesto a compartir datos personales a cambio de promociones y un 37% para recibir recomendaciones saludables.
Para las empresas, adaptarse a este nuevo consumidor significa enfocarse en tres dimensiones: ofrecer valor a un precio justo, calidad genuina y sostenibilidad palpable. Las marcas tradicionales deben evolucionar para conectar con segmentos donde el propósito y la experiencia pesan tanto como el producto mismo.
En conclusión, el consumidor colombiano se vuelve más informado, exigente y selectivo. Las compañías que integren innovación, datos, transparencia y sostenibilidad en su oferta podrán alinearse con esta nueva realidad y diferenciarse en un mercado en plena transformación.
RealRisk/ Fuente: EY Future Consumer Index