Un informe reciente de Worldpanel by Numerator, denominado Consumer Insights Q3 2025, revela una transformación significativa en el comportamiento de consumo de los hogares chilenos, marcada por un énfasis en la planificación del gasto, optimización de precios y la adaptación a un contexto económico desafiante. Según este análisis, los hogares chilenos están comprando de forma más racional y estratégica, privilegiando productos esenciales y combinando distintos canales de compra para equilibrar precio, cercanía y conveniencia.
Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que los alimentos concentran cerca del 50% del gasto total del hogar, lo que evidencia el peso que tienen los bienes básicos dentro del presupuesto familiar en 2025. Esta concentración en alimentos refleja tanto las prioridades de los consumidores como la sensibilidad a los precios en una coyuntura donde la inflación y las expectativas económicas influyen directamente en las decisiones de compra.
El análisis muestra que, pese a una leve expansión del consumo masivo en volumen y gasto, los consumidores chilenos están adoptando patrones de compra más planificados: comparan precios, favorecen formatos pequeños y diversifican los puntos de compra. En este contexto, la omnicanalidad se ha consolidado como una práctica habitual, con consumidores que utilizan tanto canales digitales como tiendas físicas y tradicionales para optimizar su gasto.
Dentro del canal tradicional, que sigue siendo relevante para abastecimientos frecuentes, se destacan productos de alta presencia en los carritos de compra como pan, bebidas gaseosas y carnes crudas, además de artículos de reposición como papel higiénico, detergentes y alimentos para mascotas. Esto sugiere que, aunque las prioridades de gasto se mantienen en los bienes esenciales, existe una dinámica de sustitución y búsqueda de eficiencia en las compras cotidianas.
El informe de Worldpanel by Numerator sitúa este comportamiento dentro de un contexto de incertidumbre económica regional, donde los hogares buscan equilibrar necesidades básicas con restricciones presupuestarias, ajustando no solo el qué se compra, sino también el dónde y cómo se accede a los productos. Este enfoque refleja un consumidor más exigente, sensible a los precios y adaptativo frente a las condiciones económicas que marca la economía chilena en 2025.
RealRisk/ Fuente: Worldpanel by Numerator