El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ha generado una fuerte reacción internacional al señalar que el uso de la fuerza militar es una herramienta que permanece sobre la mesa para asegurar la colaboración del gobierno venezolano. Según Rubio, la falta de cooperación de Venezuela en la lucha contra el narcotráfico y la gestión de la crisis migratoria afecta directamente la seguridad nacional estadounidense. El funcionario subrayó que la paciencia de la administración de Donald Trump tiene límites y que se buscará una «restauración del orden» por los medios que sean necesarios.
La postura de Rubio refleja un cambio significativo en la estrategia de Washington, pasando de las sanciones económicas a una retórica de intervención más directa. El secretario de Estado argumentó que Venezuela se ha convertido en un refugio para grupos que desestabilizan el hemisferio, lo que justifica una posición de «fuerza decidida» para obligar a un cambio de comportamiento en el Palacio de Miraflores. Estas afirmaciones se dan en un contexto donde EE.UU. busca rediseñar su influencia en América Latina bajo una doctrina de seguridad estricta.
A nivel empresarial y económico, la advertencia de Rubio ha incrementado la incertidumbre sobre el futuro de las licencias petroleras y las operaciones de multinacionales en suelo venezolano. Analistas sugieren que una escalada militar o un bloqueo más severo interrumpiría los flujos de crudo remanentes, afectando los precios energéticos regionales y la estabilidad de los mercados fronterizos con Colombia y Brasil. La comunidad empresarial internacional observa con cautela cómo esta tensión podría derivar en nuevas restricciones de viaje y comercio para toda la zona andina.
Finalmente, las implicaciones diplomáticas de estas declaraciones han puesto en alerta a los organismos regionales, ante el temor de una ruptura definitiva de los canales de diálogo. Mientras Rubio insiste en que la prioridad es detener la exportación de inestabilidad desde Caracas, diversos actores políticos en América Latina han llamado a la prudencia para evitar un conflicto armado de proporciones continentales. La administración Trump parece decidida a utilizar su peso geopolítico para forzar concesiones, manteniendo la amenaza del poderío militar como su principal elemento de disuasión.
RealRisk/ Fuente: Gobierno de Estados Unidos