Latinoamérica lleva el retail media de la experimentación a modelos propios en 2026

El retail media se está consolidando como una de las transformaciones más relevantes del ecosistema publicitario en Latinoamérica. El modelo permite a los minoristas monetizar sus activos físicos y digitales (tiendas, aplicaciones, sitios web y pantallas) vendiendo espacios publicitarios a marcas que buscan llegar a audiencias altamente segmentadas con base en datos reales de compra. De cara a 2026, deja de ser una novedad para convertirse en una estructura central del marketing.

La consolidación se apalanca en cuatro motores. El primero es el uso de datos propios; el segundo, la inteligencia artificial como infraestructura capaz de automatizar decisiones, optimizar creatividades, ajustar audiencias y anticipar comportamientos de compra; el tercero, la omnicanalidad como operación, con una frontera cada vez más difusa entre lo online y lo offline; y el cuarto, nuevos esquemas de medición que obligan a demostrar impacto directo en negocio.

En ese marco, los datos transaccionales se vuelven el activo estratégico que reposiciona a los retailers como nodos del ecosistema publicitario. Al concentrar información en tiempo real sobre intención y comportamiento de compra, se habilitan conexiones más efectivas entre tienda física, plataformas digitales y medios, con la privacidad como diferencial competitivo. La tienda física, además, recupera protagonismo gracias a tecnología, pantallas dinámicas y activaciones integradas con CTV y entornos digitales, convirtiendo al retail media en integrador del “funnel” completo, desde el awareness hasta la conversión, bajo un esquema medible.

También evoluciona la vía pública digital. El DOOH adopta lógicas programáticas para adaptar mensajes según contexto, movilidad, clima y cercanía a puntos de venta, combinando alcance masivo con precisión digital. En paralelo, aparece un cambio estructural para resolver la fragmentación histórica: la colaboración entre retailers para construir escala regional, integrando inventarios, audiencias y sistemas de medición que permitan a las marcas ejecutar estrategias con mayor consistencia y alcance.

La medición completa el giro de madurez: las métricas tradicionales ceden espacio a modelos centrados en resultados como incrementalidad, ventas, participación de cartera y modelos econométricos sin dependencia de cookies. Con esto, el retail se posiciona como plataforma de innovación con experiencias conectadas, realidad aumentada, video interactivo con compra integrada, tiendas instrumentadas con sensores y creatividad dinámica, y 2026 queda marcado como el punto en el que el crecimiento dependerá menos de “más impresiones” y más de mejores datos, mejores decisiones y una integración real entre tecnología y negocio.

RealRisk/ Fuente: Adsmovil