La expansión del retail en Colombia reordena prioridades tecnológicas hacia trazabilidad y auditoría regulatoria

El dinamismo del comercio minorista en Colombia está elevando la complejidad operativa del sector, en especial por el cumplimiento regulatorio frente a portafolios cada vez más amplios. Las cifras del DANE reflejan el ritmo: en octubre de 2025 las ventas reales del comercio minorista crecieron 10,0% frente al mismo mes de 2024 y, al excluir combustibles, el aumento fue de 12,3%, una expansión que también se replica en el acumulado del año.

Ese crecimiento trae un efecto secundario: mientras se amplían categorías y líneas de producto, aumenta la carga sobre procesos internos que deben traducir normativas ambientales y de responsabilidad en reglas aplicables a millones de referencias. En catálogos de gran escala, cualquier ajuste regulatorio puede implicar semanas de trabajo manual, con más riesgo de errores, inconsistencias y reprocesos cuando las reglas cambian o se aplican de forma distinta por país o por categoría.

En este escenario, el uso de machine learning aparece como una salida práctica para automatizar la asignación de etiquetas regulatorias a partir del análisis de atributos de producto, descripciones y categorías. El enfoque no elimina el control humano: los esquemas más avanzados incorporan supervisión inteligente para revisar o ajustar clasificaciones cuando la certeza del modelo es baja y, además, sostener trazabilidad de cambios, un punto crítico para auditorías y revisiones regulatorias.

La ventaja operativa está en la velocidad de respuesta. En vez de rediseñar procesos completos, los retailers pueden reconfigurar reglas y prioridades en tiempo real, reutilizar modelos para regulaciones similares entre países y adaptar el sistema a nuevos requerimientos legales o a la incorporación de nuevas líneas. Esto toma relevancia en Colombia por la expansión en categorías como tecnología, telecomunicaciones y bienes durables, donde la sofisticación del portafolio exige controles que no frenen la operación ni deterioren la calidad de la información.

El valor final se resume en escalabilidad: un sistema bien diseñado puede procesar millones de artículos en minutos, mantener niveles de precisión superiores a los procesos manuales y aprender con el tiempo conforme entran nuevos datos o cambian las normas. En un 2026 con mayores exigencias regulatorias y catálogos en expansión, invertir en tecnología para anticipar y absorber esa complejidad se perfila como un determinante para sostener el crecimiento sin sacrificar eficiencia ni cumplimiento.

RealRisk/ Fuente: EPAM Systems Inc.