El optimismo que venía registrando el mercado de consumo en Paraguay sufrió un quiebre estructural al cierre del primer cuatrimestre del año. De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas divulgada por el Banco Central del Paraguay (BCP), el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 49,6 puntos durante el mes de abril de 2026. Este resultado técnico representa una contracción frente a los 53,1 puntos reportados en el periodo inmediatamente anterior y marca el retorno del indicador a la zona de pesimismo (por debajo del umbral de los 50 puntos) tras haber permanecido 17 meses consecutivos en terreno positivo.
La caída del indicador global estuvo determinada por el retroceso simultáneo de sus dos componentes principales. En primer lugar, el Índice de Situación Económica (ISE), que mide la percepción de los encuestados sobre su realidad financiera actual frente a la de un año atrás, descendió hasta los 34,7 puntos, consolidándose firmemente en la zona de contracción. En segundo lugar, el Índice de Expectativas Económicas (IEE), que evalúa las proyecciones de los hogares a doce meses respecto a sus finanzas, sus barrios y el país, sufrió una pérdida de fuerza al caer de 72,5 puntos en marzo a 64,5 puntos en abril, tocando su nivel más bajo en lo que va del año.
Desde una perspectiva empresarial y sectorial, este cambio en la psicología del consumidor introduce un escenario de cautela para las firmas dedicadas al comercio minorista y la distribución de bienes de consumo masivo. Los analistas del instituto emisor explicaron que el comportamiento a la baja responde, en parte, a factores estacionales asociados al fin del ciclo de ingresos extraordinarios del primer trimestre, como los aguinaldos y los bonos corporativos. Asimismo, la percepción ciudadana sobre la evolución de sus ingresos mensuales y la estabilidad de sus fuentes de empleo directo se tornó más severa, moderando las decisiones de gasto de las familias.
Las consecuencias de esta contracción en la confianza impactaron de forma directa en la disposición de los ciudadanos para realizar inversiones significativas o adquirir bienes durables dentro del mercado local. La encuesta del BCP reflejó caídas generalizadas en las respuestas afirmativas sobre si es un buen momento para efectuar compras de alto valor. El indicador de disposición para adquirir electrodomésticos retrocedió al 5,4%, la compra de automóviles cayó al 4,4%, las decisiones orientadas al sector inmobiliario o compra de viviendas bajaron al 3,9%, y la adquisición de motocicletas se situó en un marginal 2,7%.
Finalmente, a pesar del bache registrado en abril, las autoridades financieras puntualizaron que el promedio móvil del indicador general se mantiene en una posición de equilibrio y las expectativas de inflación a largo plazo permanecen ancladas dentro del rango meta oficial. El principal reto para el tejido productivo y comercial paraguayo consistirá en evitar que este retroceso de corto plazo se transforme en una tendencia de pesimismo estructural. Para sostener el dinamismo de las ventas durante los próximos meses, las empresas del retail se verán presionadas a reconfigurar sus estrategias de comercialización mediante ofertas más agresivas y planes de financiamiento flexibles que estimulen el consumo interno.
RealRisk / Fuente: BCP