En el dinámico panorama del comercio al por menor (retail) en Colombia, el canal tradicional mantiene una resiliencia extraordinaria frente a los nuevos hábitos de compra. De acuerdo con los análisis de mercado presentados por NIQ, las tiendas de barrio continúan siendo el principal punto de abastecimiento para las familias del país, actuando como el termómetro real del poder adquisitivo en los sectores populares y de ingresos medios.
En lo relativo a la participación de mercado y volumen de ventas, las más de 500.000 tiendas de barrio distribuidas en el territorio nacional procesan más del 40% a 48% de las compras de la canasta básica familiar, superando de manera conjunta la cuota sumada de los grandes hipermercados y las tiendas de descuento duro. Para categorías específicas como gaseosas, snacks, leche, cerveza, artículos de aseo personal y condimentos, la participación de este canal puede sobrepasar el 60% del volumen total vendido por las empresas manufactureras.
En cuanto a los factores de preferencia y ventajas competitivas, el estudio destaca tres pilares fundamentales que protegen la posición de la tienda tradicional:
- Fraccionamiento de compra y tamaño de empaque: La posibilidad de adquirir productos en presentaciones pequeñas o desempaquetadas por unidades (ajustadas al presupuesto diario o al «gasto de bolsillo»).
- Proximidad y conveniencia extrema: La ubicación a pocos pasos del hogar, lo que elimina costos y tiempos de desplazamiento para compras rápidas o de última hora.
- Crédito informal y confianza social: El uso del tradicional «fiado», una herramienta de financiamiento directo que el tendero otorga a sus clientes habituales y que funciona como un salvavidas de liquidez en periodos de ajuste económico.
Respecto a la transformación digital y estrategia de las grandes empresas, las compañías de alimentos, bebidas y consumo masivo (como Nutresa, Postobón, Alpina y Unilever) continúan considerando al tendero como su cliente más estratégico. Esto ha acelerado el desarrollo de aplicaciones de pedido directo B2B, sistemas de pago digital mediante código QR (como Neque y Daviplata) y programas de fidelización para digitalizar el reabastecimiento sin perder el contacto personalizado.
Por el lado de la coexistencia con otros formatos, aunque las cadenas de hard discount han ganado terreno en compras programadas de mayor volumen, la tienda de barrio ha demostrado una capacidad de adaptación ágil, ajustando su portafolio hacia productos frescos, recargas y servicios de conveniencia inmediata.
El análisis reafirma que las tiendas de barrio no es solo un canal comercial en Colombia, sino un pilar de cohesión social y económica. Su dominio continuo en la canasta familiar ratifica que la cercanía humana y el entendimiento del presupuesto diario siguen siendo imbatibles en el retail nacional.
A continuación, el informe publicado:
RealRisk / Fuente: NIQ