La tasa de natalidad en Costa Rica ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, registrándose 50.205 nacimientos en 2023 frente a 84.334 en 1985, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Se proyecta que la edad mediana de la población pasará de 34,6 años en 2024 a 47,0 años en 2050, según Cepal. Este cambio plantea desafíos como el impacto en regímenes de pensiones y la necesidad de elevar la edad de jubilación. La baja fecundidad refleja mayor autonomía femenina, una tendencia compartida con países como Uruguay y Chile.

“Es extraordinario, porque el siglo pasado fue el siglo de la explosión demográfica en Costa Rica, Centroamérica y América Latina. Costa Rica multiplicó su población por 14 durante el siglo XX, comenzando con 300.000 personas y terminando con 4 millones”, explicó Luis Rosero-Bixby, profesor emérito y fundador del Centro Centroamericano de Población en la Universidad de Costa Rica (UCR), a este medio.
Con esta tendencia, el aumento de la población era la situación natural a la que la región se había acostumbrado. Sin embargo, las estadísticas muestran que el decrecimiento poblacional es una tendencia inevitable. En 1985 fue el año que nacieron más personas en el país, con 84.334, pero para 2023 los nacimientos sumaron 50.205.
“Las parejas han decidido tener menos de dos hijos. En Costa Rica ya estamos a un nivel más cercano a uno, lo que es insuficiente para reemplazar una generación por otra del mismo tamaño”, apuntó el experto.
El descenso en la tasa de natalidad presenta varios desafíos, entre ellos, los riesgos para los regímenes de pensiones, que junto con el significativo aumento en la esperanza de vida en países como Brasil, Chile, Costa Rica y la República Dominicana, según registros de la Cepal, acentúa la necesidad de discutir la elevación de la edad legal de jubilación.
“Eso es algo de lo que ningún político quiere hablar. No es una solución total, pero las únicas soluciones a los problemas que se vienen es la posposición de la edad la edad de retiro, posiblemente bastante más allá de los 70 años”, refirió Rosero-Bixby.
Aunque la migración podría ayudar a mitigar el descenso poblacional, no será suficiente para mantener el equilibrio demográfico. Según el último Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022, la población extranjera residente en Costa Rica era de aproximadamente 491.000 personas, representando cerca del 9,8% de la población total del país.
¿A qué se debe la baja fecundidad?
El académico añadió que la baja fecundidad es, en parte, una respuesta a la mayor autonomía de la mujer. “Es muy difícil que se vuelva a tener fecundidades de tres, cuatro o cinco hijos por pareja”, añadió el especialista, pero el caso de Costa Rica no es aislado; otros países de América Latina, como Uruguay, Cuba y Chile, enfrentan situaciones similares.
No obstante, en Cuba la problemática de tasas de fecundidad bajas es extrema, debido a la combinación de factores que aceleran su declive poblacional, como la baja natalidad y la emigración, lo que ha resultado en una disminución notable de la población. El economista y demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos calcula que la Isla perdió al 18% de la población entre en 2022 y el 2023, con 1,79 millones de cubanos que emigraron.
El país pasó de 11,3 millones de habitantes a comienzos de la década de 2010 a 8,62 millones de personas, y la baja natalidad persiste. En 2024, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) de la nación caribeña registró 71.374 nacimientos, es decir, 21% menos (19.075) que en 2023.
La realidad de Costa Rica es diametralmente distinta a la de Cuba, pero en ambos casos Rosero-Bixby dijo que el desafío de mantener un equilibrio demográfico es complejo, pero no imposible, siempre y cuando se implementen políticas efectivas y sostenibles.
“Es fundamental que los gobiernos tomen medidas proactivas para adaptarse a estos cambios demográficos y aseguren el bienestar de sus ciudadanos a largo plazo”, dijo el analista.
¿Qué hacer ante el envejecimiento poblacional?
Un informe del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo de la UCR sugiere que esta creciente longevidad y sus implicaciones exige que los debates en materia de jubilaciones y pensiones trasciendan a partir de la adopción de nuevos enfoques, experiencias y perspectivas.
“Es necesario mostrar una concepción diferente del envejecimiento, en donde se reconozca como una nueva oportunidad para generar desarrollo personal y social. Las personas adultas mayores, en general, están en condiciones de contribuir al desarrollo y al mejoramiento de sus sociedades”.
RealRisk / Fuente: INEC y Cepal