El Dane informó que la inflación anual de Colombia se desaceleró a 5,10% en diciembre de 2025, una señal de moderación hacia el cierre del año, aunque todavía fuera del rango meta del Banco de la República (2%–4%). El dato llega en un momento clave para la decisión de tasas, en medio del aumento del salario mínimo de 23,7% para 2026 y de un proceso de desinflación que el mercado ve “estancado”.
El Dane reveló que la inflación anual se desaceleró a 5,10% en diciembre de 2025, dando señales de moderación en el cierre del año, pero manteniéndose por fuera del rango meta del Banco de la República (2%–4%). La cifra llega tras el aumento del salario mínimo de 23,7% para 2026 y conserva un rol decisivo porque diciembre es referencia para indexar múltiples precios, contratos y tarifas, además de ser un insumo clave para la próxima decisión de tasa del emisor.

Antes de conocerse el dato oficial, la Encuesta Citi, con proyecciones de 26 entidades financieras y centros de pensamiento, ubicaba el cierre de 2025 en 5,2%, con una mediana de 5,2% y un rango entre 5,10% y 5,30%. De confirmarse ese nivel, Colombia completaría cinco años consecutivos con inflación por fuera del objetivo del banco central, una señal de desinflación más lenta de lo esperado para el mercado.
En la desagregación por divisiones, las mayores variaciones anuales se concentraron en Restaurantes y hoteles (7,91%), Educación (7,36%) y Salud (7,20%), seguidas por Bebidas alcohólicas y tabaco (6,37%), Transporte (5,35%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (5,07%). En contraste, los incrementos más bajos se observaron en Información y comunicación (1,22%), Recreación y cultura (1,85%) y Prendas de vestir y calzado (2,12%), lo que sugiere que la presión de precios estuvo más ligada a servicios y rubros indexables que a bienes con menor tracción.
El comportamiento territorial mostró diferencias relevantes: Bucaramanga (5,78%) y Pereira (5,77%) registraron las mayores variaciones anuales del IPC, seguidas por Bogotá (5,41%) y Popayán (5,25%). En el otro extremo, las menores variaciones se observaron en Valledupar (3,49%), Santa Marta (3,64%) y Montería (3,92%), un contraste que importa para empresas y hogares porque afecta estructuras de costos locales, negociación salarial y dinámica de demanda por ciudad.
En alimentos, el Dane destacó señales mixtas: la carne de res subió 9,55% en 2025 y las comidas en establecimientos de servicio a la mesa cerraron con 7,99%, mientras papa (-24,61%) y arroz (-6,68%) terminaron el año con fuertes caídas. Como termómetro de consumo, el Índice del Pollo Asado reportó que el plato subió $809 en 2025; en diciembre el precio promedio fue $43.561 y su variación anual fue 1,89%, la más baja del cuarto trimestre, señales que ayudan a explicar por qué la inflación no cayó de forma uniforme y por qué el debate de tasas seguirá abierto en el arranque de 2026.
RealRisk/ Fuente: Dane