Venezuela enfrenta un nuevo salto de precios en medio de inestabilidad política y cambiaria

A casi dos semanas de la intervención de Estados Unidos que terminó con la captura de Nicolás Maduro el 6 de enero de 2026, en Caracas la preocupación dominante no es el reordenamiento político sino el bolsillo. En supermercados y mercados, los precios se mueven con velocidad y obligan a los consumidores a cambiar hábitos: un desodorante puede llegar a US$13 y un kilo de manzanas a US$10, cifras que vuelven prohibitivo sostener rutinas de consumo básicas para amplios segmentos.

El deterioro se percibe en la compra diaria. En el mercado de Chacao, el alimento para mascotas que a finales del año pasado costaba entre US$3,5 y US$4 por kilo, hoy se consigue en US$6, casi el doble “de repente”. En el centro de la ciudad, la vida cotidiana se complica aún más por la convivencia de precios en bolívares y en dólares, que obliga a hacer conversiones permanentes en un contexto de dolarización de facto y volatilidad del tipo de cambio.

El choque ocurre sobre una economía que ya venía marcada por inflación crónica. En octubre, el FMI proyectó que Venezuela cerró 2025 con inflación de 548% y un crecimiento de apenas 0,5%, un desempeño débil frente a un PIB que hoy es casi 80% menor que el pico histórico de 2012. A la fragilidad interna se suma la dificultad para vender petróleo “libremente” por sanciones y por el bloqueo marítimo que restringe la salida de crudo, golpeando la principal fuente de divisas del país.

En el corto plazo, el foco está en la moneda. El tipo de cambio oficial se ubica alrededor de 330 bolívares por dólar, pero el paralelo es mayor y se usa como referencia para fijar precios, lo que empuja ajustes incluso en dólares. Aunque se reporta una caída del dólar paralelo de más de 40% entre el 8 y el 13 de enero y una reducción de la brecha, los economistas advierten que, si no hay correcciones a la baja en precios dolarizados, Venezuela puede convertirse en uno de los países más caros de la región. Con un salario mínimo oficial de 130 bolívares (menos de un dólar), un ingreso promedio con bonos entre US$60 y US$70 y una canasta básica alimentaria de US$470 al mes para una familia de cuatro, la mayoría de hogares responde multiplicando trabajos y actividades informales: vender, revender y “rebuscarse” se vuelve el mecanismo de supervivencia en un mercado donde cada compra exige cálculo y renuncia.

RealRisk/ Fuente: BBC News