Chile volvió a los mercados internacionales con una colocación de bonos en euros y dólares por un total de 3.746 millones de euros, una operación que, según el Ministerio de Hacienda, despertó un elevado interés entre inversionistas globales de renta fija. La emisión se enmarca en el plan de financiamiento del Gobierno para 2026 y, además de cubrir necesidades presupuestarias, busca contribuir a la creación de tasas de referencia útiles para otros emisores soberanos y corporativos.
La transacción se estructuró en tres tramos con vencimientos entre 2031 y 2036. El tramo en dólares vence en abril de 2031 por un monto equivalente a 727 millones de euros, con una tasa de 4,372%. A este se sumaron dos emisiones en euros: una con vencimiento en abril de 2032 por 1.500 millones de euros a 3,46%, y otra con vencimiento en abril de 2036 por 1.500 millones de euros a 3,928%.
El bono a 2036 destacó por su componente innovador: fue descrito como el primer bono soberano internacional estructurado alrededor de metas específicas de protección y gestión efectiva de la biodiversidad. El diseño incorpora un incentivo financiero inédito para el país, al contemplar la posibilidad de reducir la tasa de interés si se cumplen los objetivos ambientales definidos en la emisión.
La demanda respaldó el apetito por riesgo soberano chileno en ambos mercados. En los tramos denominados en euros, las órdenes superaron los 10.000 millones de euros frente a una emisión final de 3.000 millones, mientras que en el tramo en dólares las órdenes alcanzaron el equivalente a 3.853 millones de euros para una colocación final de 727 millones. Para Hacienda, este comportamiento reflejó confianza del mercado en las políticas macroeconómicas del país.
En términos de implicaciones, la operación refuerza la estrategia de financiamiento 2026 con una señal dual: por un lado, consolida acceso a demanda internacional en un entorno de tasas “ajustadas al mercado”; por el otro, agrega un componente de diferenciación con un instrumento ambiental que busca alinear el costo financiero con resultados verificables. En la práctica, Chile no solo financia presupuesto, sino que también amplía la narrativa de su deuda hacia estándares sostenibles y referencias que pueden facilitar futuras colocaciones del sector público y privado.
RealRisk/ Fuente: Gobierno de Chile