El segmento de bebidas premium en Paraguay terminó 2025 con un balance claramente expansivo, apalancado por una mezcla de mayor previsibilidad en las compras, una temporada alta marcada por eventos masivos y un consumidor más dispuesto a probar. En ese giro, espumantes, vinos y destilados dejaron de ser estacionales y se consolidaron como parte habitual de celebraciones, gastronomía y consumo cotidiano.
El crecimiento se reflejó en el desempeño empresarial: Ramírez Díaz de Espada reportó que 2025 cerró con casi 30% más ventas a nivel compañía, en un ciclo donde la temporada alta, que suele arrancar entre septiembre y octubre, se comportó de forma particularmente intensa hasta fin de año, impulsada por fiestas, casamientos y eventos corporativos. En paralelo, el negocio ganó eficiencia porque los clientes compraron con más anticipación y planificación.
Dentro de la canasta premium, las “burbujas” fueron uno de los motores. El crecimiento anual de espumantes y champagnes se ubicó entre 20% y 30%, reforzando la idea de que el consumo se amplió más allá de una fecha puntual y se volvió un acompañante recurrente de reuniones y celebraciones. Ese cambio cultural terminó de instalar al espumante como protagonista del segmento.
El contexto macro también aportó tracción: una variación anual del dólar cercana a 16% abrió espacio para trasladar beneficios al consumidor final mediante descuentos, promociones por volumen y mejores condiciones comerciales. En un mercado sensible a precio, esa combinación funcionó como puente para que más compradores accedieran a etiquetas premium y se animaran a explorar categorías y marcas.
Esa exploración ya se ve en el mix de preferencias. Desde Nexo Paraguay se observa un consumidor interesado en nuevos orígenes y variedades, yendo más allá de cepas clásicas como Malbec o Cabernet Sauvignon, con mayor presencia de estilos franceses (Valle del Ródano), Garnacha y Syrah, además de blancas como Viognier, Vermentino y Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda. Con una oferta gastronómica local en expansión, el “descubrimiento” ocurre en restaurantes y luego se traslada a la góndola, consolidando la premiumización como tendencia estructural
RealRisk/ Fuente: Ramírez Díaz de Espada ICSA.