El inicio de 2026 en Colombia ha estado marcado por una paradoja económica: mientras el salario mínimo entró en vigor con su respectivo aumento, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se hundió hasta el -13,5%. Según el informe de Fedesarrollo, este resultado representa un retroceso de 2,4 puntos porcentuales respecto al mes anterior, evidenciando que los hogares perciben un panorama financiero más complejo que al cierre de 2025. La caída fue impulsada por un descenso de 3,1 puntos en el Índice de Expectativas del Consumidor y de 1,4 puntos en el Índice de Condiciones Económicas.
La disposición de los ciudadanos para realizar compras importantes muestra cifras críticas que preocupan al sector comercial. El indicador para adquirir muebles y electrodomésticos se situó en -38,2%, una caída de 5,5 puntos porcentuales comparado con diciembre. Por su parte, el interés en la compra de vivienda registró un balance negativo de -41,1%, lo que supone un descenso de 3,2 puntos. Estos datos sugieren que la capacidad de ahorro y la confianza en la estabilidad de precios siguen siendo insuficientes para reactivar la inversión en bienes de largo plazo.
A nivel regional, el sentimiento de desconfianza se extendió por las capitales más relevantes del país. Bogotá vio caer su índice de -10,2% a -12,8%, mientras que en Medellín la confianza pasó de -13,1% a -15,4%. Un caso destacado es el de Barranquilla, que tras haber mantenido un balance positivo en diciembre, sufrió una caída estrepitosa hasta ubicarse en -4,2% en enero. Este comportamiento generalizado refleja que ni siquiera los centros urbanos con mayor dinamismo comercial han escapado al clima de incertidumbre que atraviesa la nación.
La coyuntura analítica sugiere que el aumento salarial ha sido opacado por la persistente inflación y las tensiones políticas y fiscales, como los recientes choques entre el Gobierno y las cortes por la emergencia económica. Para los empresarios, este escenario implica un reto de demanda durante el primer trimestre, ya que los consumidores están priorizando gastos básicos sobre compromisos financieros mayores. Fedesarrollo concluye que, sin una mejora en la percepción de la situación económica futura, será difícil ver una recuperación en los niveles de consumo privado en el corto plazo.
RealRisk/ Fuente: Fedesarrollo