La Junta Directiva del Banco de la República sacudió al mercado este viernes al anunciar un incremento de 100 puntos básicos en la Tasa de Interés de Política Monetaria, llevándola del 9,25% al 10,25%. Esta decisión, que no estaba en el radar de la mayoría de los analistas, pone fin a un ciclo de descensos y responde a un cambio drástico en el balance de riesgos del país. Según el comunicado oficial, la incertidumbre sobre el financiamiento del Estado y la presión alcista del dólar obligaron a tomar una medida de choque para evitar un desanclaje de las expectativas de inflación.
El Emisor explicó que, aunque la inflación anual venía cediendo, los nuevos hechos fiscales podrían generar una presión adicional sobre los precios y el costo del endeudamiento externo. Al elevar la tasa al 10,25%, el Banco busca atraer capitales y estabilizar el peso colombiano, que ha sufrido una devaluación marcada en los últimos días. La mayoría de la Junta consideró que «actuar preventivamente» es fundamental para proteger el poder adquisitivo de los hogares y garantizar que la inflación retorne a la meta del 3% en el horizonte proyectado.

Desde la perspectiva empresarial, este aumento representa un golpe directo al costo del crédito y a las proyecciones de inversión para 2026. Sectores como el inmobiliario y el automotriz, que dependen fuertemente del financiamiento, enfrentarán ahora condiciones más restrictivas. Los gremios han manifestado su preocupación, señalando que esta «tasa de emergencia» podría profundizar la desaceleración del consumo que ya venía reportando Fedesarrollo. Sin embargo, para el sector financiero, la medida es vista como un «mal necesario» para dar señales de seriedad macroeconómica ante los inversionistas internacionales.
Finalmente, la decisión del Banco de la República marca una distancia clara frente a otros bancos centrales de la región, como el de Chile, que han mantenido o reducido sus tasas. El panorama para el resto del año dependerá de cómo evolucione el pulso entre el Gobierno y las cortes, y de si el Ministerio de Hacienda logra presentar un plan de ajuste fiscal creíble ante el Congreso. Por ahora, el mensaje del Emisor es contundente: la prioridad absoluta es la estabilidad monetaria, incluso si esto implica un enfriamiento temporal de la actividad económica nacional.
RealRisk/ Fuente: Banco de la República