El 3 de febrero de 2026, en una reunión en la Casa Blanca, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, abordaron la reactivación de Venezuela en materia de seguridad regional y energía, después de un período de relaciones tensas entre ambos gobiernos. El encuentro, realizado en el contexto de la transición hacia el final del mandato de Petro, se centró en varios ejes clave, entre ellos la lucha contra el narcotráfico, la cooperación en seguridad y la posibilidad de reactivar proyectos energéticos que favorezcan tanto a Venezuela como a la región.
En el componente energético, Petro planteó la idea de que Ecopetrol, la petrolera estatal de Colombia, pueda jugar un papel importante en la reactivación económica del occidente de Venezuela, aprovechando infraestructura existente, conexiones eléctricas y gasoductos, lo que podría beneficiar sectores como el gas, el petróleo y la industria de fertilizantes. Según declaraciones del mandatario, esta apertura podría implicar el levantamiento de sanciones que actualmente pesan sobre la estatal venezolana PDVSA, lo cual permitiría reactivar negocios binacionales y el intercambio energético.
Petro también subrayó que Colombia está en capacidad de recibir petróleo venezolano para refinarlo en plantas nacionales y de aportar energía limpia, especialmente de fuentes como eólica y solar en regiones como La Guajira, lo que podría permitir excedentes incluso para exportación. En su visión, este enfoque no solo promovería la reactivación económica venezolana, sino que también contribuiría a reducir economías ilegales en las fronteras mediante alternativas productivas.
En materia de seguridad y narcotráfico, los mandatarios discutieron una posible cooperación más estrecha para enfrentar grupos como el ELN que operan en zonas fronterizas con Venezuela. Petro entregó a Trump información y nombres de capos que, según él, están fuera de Colombia, y propuso que los ejércitos de ambos países trabajen de forma coordinada para capturar líderes criminales. Esta propuesta se suma al contexto de extradición de narcotraficantes colombianos hacia Estados Unidos, que ha marcado parte de la cooperación judicial reciente.
En paralelo, el diálogo entre Petro y Trump incluyó la mediación estadounidense en tensiones comerciales entre Colombia y Ecuador, así como una revisión general de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Colombia, que en 2025 alcanzaron US$28.355 millones entre exportaciones e importaciones, con una balanza comercial negativa de US$480,2 millones hasta noviembre del año pasado. Aunque aún existen diferencias políticas e ideológicas, ambos líderes se mostraron dispuestos a mantener el diálogo y explorar soluciones conjuntas para temas de seguridad, economía y energía regional.
RealRisk/ Fuente: Gobierno de Colombia