Chile se consolida como líder regional en comercio electrónico con un 83% de penetración entre internautas. Según Kawes Lab y la CCS, el consumidor actual es profundamente omnicanal y exige una integración total entre plataformas. Aunque la compra se gestiona digitalmente, la tienda física sobrevive como eje logístico fundamental para el retiro inmediato, obligando al retail a sincronizar inventarios y optimizar la última milla para satisfacer la demanda de inmediatez.
Chile ha consolidado su posición como el mercado con mayor madurez digital en la región, alcanzando un 83% de internautas que realizan compras de forma habitual a través de canales electrónicos. Los datos presentados por Kawes Lab para la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) revelan que el comportamiento del consumidor ha evolucionado hacia una omnicanalidad sofisticada. En este escenario, la frontera entre el mundo online y el físico desaparece, creando un usuario que utiliza las herramientas digitales para la eficiencia, pero que aún depende de la infraestructura presencial para validar su experiencia de compra.
La tienda tradicional ha experimentado una transformación estructural, dejando de ser un simple punto de exhibición para convertirse en un nodo logístico crítico para las empresas. El estudio destaca que un 64% de los compradores practica activamente el efecto ROPO, que consiste en investigar detalladamente en la web para culminar la transacción de forma física. Esta tendencia subraya que la presencia de locales distribuidos estratégicamente otorga una confianza que el entorno puramente virtual aún no logra suplir, mitigando las incertidumbres sobre la calidad y las características de los productos.
Una de las cifras más reveladoras del análisis es que el 53% de los usuarios chilenos prefiere el sistema de retiro en tienda por encima del despacho a domicilio tradicional. Este fenómeno, impulsado por la modalidad «click and collect», responde a una búsqueda de ahorro en costos de envío y a la necesidad de gestionar el tiempo personal sin depender de las rutas de las empresas de transporte. La eficiencia en el punto de entrega se ha vuelto el factor determinante del éxito empresarial, obligando a los minoristas a rediseñar sus espacios para garantizar flujos rápidos y sin fricciones.
La demanda por la inmediatez es otra constante que define el mercado actual. El informe señala que el 48% de los compradores exige entregas en el mismo día o, a más tardar, durante la jornada siguiente a la compra. Esta presión por la velocidad de respuesta está impulsando a las compañías a implementar estrategias de micro-fulfillment dentro de las zonas urbanas. Al utilizar las sucursales existentes como centros de distribución de proximidad, las empresas logran acortar las distancias de última milla y reducir significativamente los tiempos de espera que el consumidor ya no está dispuesto a tolerar.
En cuanto a las categorías con mayor dinamismo, el sector de moda y tecnología continúa liderando las preferencias de los chilenos. Sin embargo, el gran desafío sectorial radica en la sincronización absoluta de los inventarios en tiempo real. Para evitar la frustración del cliente, las empresas deben asegurar que la disponibilidad reflejada en sus sitios web coincida exactamente con las existencias en la estantería física. La falta de coherencia en los datos puede derivar en quiebres de stock que dañan la lealtad de un consumidor que es cada vez más exigente e informado.
Finalmente, la evolución del retail en Chile demuestra que la omnicanalidad no es una opción de futuro, sino una necesidad de supervivencia económica inmediata. Las inversiones corporativas están migrando hacia tecnologías que permiten entender y rastrear los recorridos híbridos de compra. Aquellas organizaciones que logren integrar la agilidad operativa del entorno digital con la gratificación y seguridad que ofrece la cercanía física, estarán mejor posicionadas para liderar un mercado que valora, por encima de todo, la disponibilidad inmediata y la flexibilidad logística.
RealRisk / Fuente: CCS