La economía de Colombia reporta un crecimiento moderado del 1,55% al inicio de 2026

La economía colombiana registró un crecimiento del 1,55% en enero de 2026 frente al mismo mes del año anterior, según reportó el DANE. Aunque el indicador se mantiene en terreno positivo, la cifra refleja una desaceleración impulsada por las caídas en los sectores agropecuario, minero e industrial. El crecimiento fue sostenido principalmente por las actividades de servicios y el gasto público en administración, salud y educación.

El reporte de enero de 2026 del DANE es una radiografía de una economía de «dos velocidades». Por un lado, las actividades terciarias (servicios) crecieron un 2,73%, impulsadas por un gasto público vigoroso en administración, salud y educación, que compensó la debilidad del sector privado. Por otro lado, la realidad de las actividades secundarias es alarmante: una caída del 0,97% que refleja el agotamiento de la industria manufacturera y, sobre todo, de la construcción, que no logra levantar cabeza tras meses de contracción.

La caída de la construcción es el síntoma más visible del alto costo del dinero. Con los Títulos de Tesorería (TES) rindiendo por encima del 13% y las tasas comerciales aún elevadas, el financiamiento para proyectos de vivienda e infraestructura se ha vuelto prohibitivo. Esto crea un efecto dominó: menos obras significan menos demanda de acero, cemento y vidrio, lo que termina arrastrando a la industria manufacturera. Los analistas coinciden en que, sin un plan de choque que reduzca las tasas de interés y reactive la preventa de vivienda, el sector seguirá siendo un lastre para el PIB nacional.

En el frente de las actividades primarias, la contracción del 2,39% está ligada a la madurez de los campos petroleros y a la crisis de los fertilizantes, que han subido un 22,57% por el conflicto en Irán. El agro, que debería ser el motor de la «soberanía alimentaria» propuesta por el presidente Petro, está sufriendo una pinza económica: costos de insumos importados al alza y una demanda interna que se está estabilizando hacia la baja por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

Esta debilidad de los sectores productivos contrasta con la defensa del modelo económico por parte del Ejecutivo. Mientras el presidente destaca que el crecimiento del 1,55% es superior al de otros países de la región, los gremios advierten que un crecimiento basado en el gasto del Estado es frágil, especialmente cuando la caja de liquidez del Tesoro está en mínimos de 6,6 billones de pesos. La «fricción del crecimiento» es evidente: el Estado gasta lo que el sector privado no puede invertir debido a la incertidumbre y el costo del crédito.

Desde la perspectiva del bienestar, este desbalance sectorial afecta directamente al mercado laboral. La industria y la construcción son los mayores empleadores de mano de obra no calificada y técnica. Si estos sectores no repuntan, la tasa de desempleo podría volver a los dos dígitos en el corto plazo, afectando la estabilización del consumo en los hogares de estratos 1, 2 y 3. Además, el Gobierno mantiene su alerta sobre el consumo de productos de bajo valor nutricional; en un entorno donde el ingreso se estanca, el riesgo de las bebidas azucaradas aumenta, ya que las familias buscan calorías baratas que, según la ciencia de este 2026, elevan el riesgo de enfermedades hepáticas en un 85%.

Finalmente, el ISE de enero deja una lección clara para el resto de 2026: la economía colombiana necesita motores privados. Si el crecimiento sigue dependiendo de la administración pública mientras la industria y el agro retroceden, la meta de inflación del 3% y la sostenibilidad de la deuda pública al 63% del PIB serán objetivos cada vez más difíciles de alcanzar. La atención se centra ahora en la Junta del Banco de la República, que bajo la presión del Gobierno y los datos de DANE, deberá decidir si prioriza el control de precios o la salvación de la industria nacional.

RealRisk Fuente: Dane