La economía de Paraguay cerró el año 2025 con un crecimiento del 6,6% en su Producto Interno Bruto (PIB), superando la meta oficial del 6% establecida por el Gobierno y los organismos multilaterales. Este resultado posiciona al país como uno de los líderes de crecimiento en Sudamérica, impulsado principalmente por un sector agrícola robusto, la expansión de las exportaciones de energía eléctrica y un dinamismo sin precedentes en la inversión extranjera directa.
El cierre del ejercicio fiscal 2025 ha dejado una cifra histórica para Paraguay: un crecimiento del 6,6% en su PIB. Este dato no solo supera la meta inicial del 6%, sino que confirma la resiliencia de un modelo económico que ha sabido diversificarse sin perder su esencia agroexportadora. Según el informe del Banco Central del Paraguay (BCP), este impulso se debió a una combinación de factores climáticos favorables que permitieron cosechas récord de soja y maíz, sumado a una recuperación total en la producción de las hidroeléctricas binacionales (Itaipú y Yacyretá), tras años de sequías que habían limitado la exportación de energía.
Además del sector primario, el crecimiento se vio fortalecido por el régimen de Maquila, que ha convertido a Paraguay en un centro manufacturero eficiente para la región, especialmente hacia el mercado brasileño. La estabilidad de la moneda local, el guaraní, y una de las tasas de inflación más bajas de Sudamérica, han creado un clima de negocios predecible que atrajo niveles récord de inversión extranjera. Los analistas destacan que, a diferencia de otros países vecinos con alta volatilidad, Paraguay ha mantenido una disciplina fiscal que le permite proyectar un crecimiento sostenible a largo plazo.
Desde la perspectiva empresarial y del retail, este crecimiento del 6,6% se ha traducido en un aumento del consumo interno. Las cadenas de supermercados y centros comerciales en Asunción y Ciudad del Este reportaron incrementos en ventas, impulsados por una mejora en el ingreso disponible de las familias y una expansión del crédito al sector privado. Para las empresas internacionales, Paraguay se consolida como un «puerto seguro» para la inversión, gracias a su baja carga tributaria y a la abundancia de energía renovable a costos competitivos, factores clave para la industria electro-intensiva.
Las implicaciones sectoriales son profundas en el área de la infraestructura. Con los ingresos excedentes derivados del crecimiento, el Gobierno ha acelerado proyectos viales y de conectividad, como el Corredor Bioceánico, que busca unir los océanos Atlántico y Pacífico a través del Chaco paraguayo. Este desarrollo logístico no solo potencia el comercio actual, sino que asegura que Paraguay mantenga su ventaja competitiva como hub logístico en el corazón del Cono Sur. No obstante, el desafío persiste en trasladar este crecimiento macroeconómico a una reducción más agresiva de la informalidad laboral.
En cuanto a las decisiones clave, el Banco Central ha mantenido una política monetaria prudente, asegurando que el exceso de liquidez derivado del crecimiento no genere presiones inflacionarias innecesarias. La obtención del grado de inversión por parte de algunas calificadoras de riesgo durante 2024 y 2025 ha sido el catalizador final para que los fondos de inversión globales miren a Paraguay con nuevos ojos. Esta nueva posición crediticia permite al Estado y a las empresas privadas financiarse a tasas más bajas, alimentando un círculo virtuoso de inversión y empleo.
Finalmente, el panorama para 2026 sugiere que Paraguay mantendrá un ritmo de crecimiento superior al promedio regional, estimado entre el 4,5% y 5%. La clave del éxito paraguayo reside en haber blindado su economía técnica de los vaivenes políticos, manteniendo reglas de juego claras. Mientras la región enfrenta retos estructurales, Paraguay emerge como una economía pujante que ha demostrado que, con orden fiscal y apuesta por los sectores estratégicos, es posible superar las metas más optimistas.
RealRisk / Fuente: Banco Central de Paraguay