La actividad macroeconómica de Chile registró un deterioro severo durante el primer trimestre de 2026 al consolidar una caída del 0,5% en su Producto Interno Bruto (PIB) en comparación con el mismo ciclo del año previo. De acuerdo con el Informe de Cuentas Nacionales Trimestrales publicado por el Banco Central del país, el resultado definitivo empeoró en dos décimas las proyecciones que el mercado financiero había anticipado a partir de los Indicadores Mensuales de Actividad Económica (Imacec). Este retroceso técnico representa el peor arranque anualizado para la nación suramericana desde la crisis financiera global ocurrida en 2020 y 2009.
El origen de esta contracción se localiza de manera directa en el comportamiento desfavorable del comercio exterior y en una pérdida de dinamismo productivo dentro de la oferta de bienes locales. Los despachos internacionales sufrieron un golpe considerable, reflejado en un desplome del 4,9% en las exportaciones totales de bienes y servicios. Por el contrario, las internaciones de productos hacia el mercado chileno experimentaron una variación positiva del 2%, lo que generó un desbalance comercial neto que absorbió liquidez y restó puntos porcentuales al desempeño general de la economía.
A nivel sectorial, la producción física de bienes experimentó retrocesos generalizados que encendieron las alarmas del sector privado y las carteras ministeriales del entrante gobierno del presidente José Antonio Kast, posesionado en marzo. La minería, uno de los pilares tradicionales del PIB de esa nación, reportó una caída del 3,1% debido a presiones estructurales persistentes sobre la oferta extractiva. De igual forma, la industria manufacturera se contrajo un 2%, mientras que el sector pesquero sufrió el desplome más drástico del periodo con una reducción del 18,6% a causa de una menor captura de especies clave como la sardina y el jurel.
Por su parte, la actividad agropecuario-silvícola evidenció un descenso interanual del 5,4%, una contracción motivada por factores climáticos adversos que impactaron la cosecha frutícola de exportación, especialmente en las plantaciones de manzanas y uva de mesa. Este último rubro productivo enfrentó, adicionalmente, un contexto internacional complejo derivado de las medidas arancelarias aplicadas por Estados Unidos. Ante el complejo panorama, el ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, instó a avanzar de manera urgente en la aprobación de reformas estructurales para evitar un estancamiento prolongado de la productividad.
En contraste con el retroceso de la producción física, la demanda interna se mantuvo como el principal elemento de soporte para el ciclo económico, alcanzando una expansión del 2,1% impulsada por la formación bruta de capital fijo y el gasto social. El consumo de los hogares registró un incremento del 2,5%, un dinamismo concentrado prioritariamente en el sector servicios a través de los rubros de salud, transporte, restaurantes, hotelería y turismo. Asimismo, el consumo del Gobierno general aumentó un 3,0%, jalonado por una mayor ejecución presupuestal asignada al sistema de salud pública.
No obstante, el reporte del instituto emisor reflejó una desaceleración en el ritmo de la inversión, ya que la acumulación de capital fijo se ubicó en un 22,3% del PIB nominal, una cifra inferior al 24,6% que se había alcanzado en el último trimestre del año anterior. Los analistas financieros advierten que este débil desempeño del primer cuarto del año reduce significativamente las probabilidades de cumplir con la meta gubernamental de crecimiento fijada en 2% para el cierre del año. Asimismo, el dato presiona al Banco Central a mantener una política monetaria flexible, aunque con la cautela necesaria para evitar presiones inflacionarias.
RealRisk / Fuente: Banco Central de Chile