La transformación de los hábitos alimentarios en Chile marca un hito relevante dentro de la industria de consumo masivo regional. De acuerdo con las cifras de mercado, el país suramericano ha logrado disminuir significativamente el volumen per cápita de azúcar consumida a través de alimentos procesados y bebidas analcohólicas, posicionándose a la vanguardia de la transición hacia dietas más saludables en América Latina.
En lo relativo a los motores regulatorios y reformulación industrial, el cambio estructural comenzó a gestarse con la entrada en vigencia del sello octogonal «ALTO EN AZÚCARES». Para evitar la advertencia en el frontal del empaque, las compañías de alimentos y embotelladoras de refrescos reestructuraron más del 60% de sus portafolios, sustituyendo azúcares añadidos por edulcorantes no calóricos o reduciendo el dulzor general de las recetas.
En cuanto a la respuesta del mercado y penetración en el hogar, el comportamiento del consumidor chileno aceleró la migración de categoría:
- Sector de bebidas no alcohólicas: Más del 70% del volumen de gaseosas, jugos y aguas saborizadas que se comercializan en Chile corresponde a versiones reducidas, bajas o totalmente libres de calorías (Zero Sugar).
- Segmento de lácteos y cereales: Las líneas de yogures, postres y cereales para el desayuno reformularon sus ingredientes, logrando que el consumo de azúcar en esta canasta caiga en dos dígitos desde la implementación de la normativa.
Respecto al impacto en la salud pública y referente internacional, las evaluaciones de instituciones de investigación y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirman una disminución acumulada de más del 20 % en las compras de bebidas azucaradas en los hogares chilenos. Este éxito ha convertido al marco normativo chileno en un modelo exportado a países de la región como Perú, México, Colombia y Argentina.
Por el lado de la estrategia de marcas y retail, la respuesta del público ha consolidado el éxito de las alternativas saludables, obligando tanto a multinacionales (como Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé) como a marcas insurgentes locales a enfocar sus presupuestos de innovación y publicidad exclusivamente en productos libres de sellos de advertencia.
El liderazgo de Chile en la reducción del consumo de azúcar ratifica que las regulaciones claras en el etiquetado, combinadas con una rápida reformulación de la oferta, son capaces de modificar la cultura de consumo de toda una nación
RealRisk / Fuente: Noticias G5