El comportamiento del consumo privado en Colombia refleja una fase de reajuste caracterizada por la cautela en la cantidad de bienes adquiridos y una concentración del presupuesto en necesidades esenciales. De acuerdo con las cifras de la firma de analítica de consumo Raddar, los hogares colombianos registraron un desembolso total de $103,99 billones durante el mes de agosto de 2026. Aunque este valor representa un avance nominal del 9,39% anual, el ajuste por inflación sitúa el crecimiento real de las compras en un 2,96%, una cifra inferior al 4,61% registrado en el mismo mes del año anterior.
Detrás de este indicador se observa un cambio estructural en la dinámica de compra. A diferencia de 2025, cuando el incremento del gasto respondía en mayor medida a un volumen creciente de unidades adquiridas, el informe de Raddar señala que en 2026 una proporción significativa del desembolso adicional obedece al encarecimiento acumulado de los bienes (con una inflación anual del 6,24% a agosto según el DANE). En términos prácticos para el consumidor, adquirir la misma canasta básica requiere destinar un presupuesto mayor.
Por categorías de gasto, los alimentos para el hogar lideraron el crecimiento de las canastas de consumo, desplazando compras discrecionales o aplazables hacia un segundo plano. Si bien categorías como Moda (+3,66% real) y Entretenimiento (+3,09% real) mostraron variaciones positivas, la prioridad presupuestal se concentró en la canasta familiar. Para sostener este nivel de gasto en un entorno de precios elevados, los hogares han apelado cada vez más al apalancamiento financiero: la colocación de compras con tarjeta de crédito se disparó un 22,3% anual en agosto.
Aunque los ingresos reales por ocupado crecieron un 7,38% anual (brindando un soporte fundamental a la capacidad de pago), los analistas advierten sobre los riesgos del uso intensivo del crédito rotativo para financiar gastos corrientes de corto plazo. Para los sectores de retail, banca de consumo y bienes de consumo masivo (CPG), el panorama de cierre de año sugiere un margen más ajustado para incentivar compras de categorías no esenciales, obligando a las marcas a optimizar sus estrategias de empaque, precio y promociones en punto de venta.
RealRisk / Fuente: Raddar