Chile enfrenta un consumidor digital más impulsivo y menos tolerante a fallas en transacciones

El consumo digital en Chile está entrando en una fase donde el tiempo de espera se mide en segundos y la paciencia se agota rápido. En plataformas de comercio electrónico y entretenimiento online, la velocidad del pago y la ausencia de fricción pasaron de ser ventajas competitivas a convertirse en condiciones mínimas para retener usuarios, especialmente en entornos de alto tráfico.

La radiografía del comportamiento es contundente: 41% de los usuarios describe su consumo digital como casi exclusivamente espontáneo, lo que incrementa la sensibilidad a cualquier demora. En ese marco, 29% abandona una transacción si el proceso tarda más de 30 segundos, mientras 18% exige una experiencia prácticamente instantánea, por debajo de 5 segundos, elevando la presión sobre el desempeño técnico del checkout.

La consecuencia de fallar es dura y rápida. Ante una transacción fallida o demasiado lenta, 18% se va de inmediato y 35% afirma que no volvería a usar el servicio, mostrando que la confianza digital es frágil y que una mala experiencia puede convertirse en pérdida definitiva de cliente, no solo en una venta caída.

El medio de pago se volvió además un criterio de elección. Cerca de 60% define dónde operar según cómo puede pagar, y dos de cada diez abandonan una plataforma de forma inmediata si no encuentran su método o billetera digital preferida, un patrón que se replica tanto en iGaming como en el comercio electrónico tradicional.

En términos de implicaciones, el foco competitivo se desplaza del “precio y producto” hacia la arquitectura de pagos y experiencia. El estudio resume el nuevo perfil en tres rasgos: espontaneidad, fragilidad de la confianza y brecha de personalización, ya que solo una de cada tres empresas logra cumplir efectivamente con experiencias adaptadas a hábitos del usuario. Para las marcas, el mensaje es claro: simplificar el pago, ampliar métodos y reducir fricción ya no es optimización; es supervivencia comercial.

RealRisk/ Fuente: Okto