La economía colombiana cerró 2025 con un crecimiento del 2,6%, cifra que decepcionó al mercado y al Gobierno, quienes proyectaban una expansión de hasta el 3,1%. Aunque el indicador superó los registros de 2023 y 2024, el país suma tres años por debajo de su promedio histórico. El sector de administración pública lideró el dinamismo, mientras que la recuperación general se mantiene gradual y lenta.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia creció un 2,6% durante el año 2025. Este resultado encendió las alarmas entre analistas y autoridades económicas, ya que se ubicó por debajo de la previsión del mercado, que anticipaba una variación de entre el 2,8% y el 3,1%. Incluso el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Trabajo, había expresado optimismo con una meta del 3%, cifra que finalmente no se alcanzó pese a la mayor demanda de los hogares observada en meses previos.
La trayectoria de la economía colombiana muestra una mejora frente a los balances de 2023 (revisado al 0,8%) y 2024 (ajustado a la baja al 2,5%); sin embargo, el dinamismo sigue lejos de los niveles prepandemia. Con este dato, el país encadena tres periodos consecutivos con una expansión inferior al promedio histórico del 3,6%. Los expertos subrayan que la recuperación es gradual y no acelerada, lo que refleja las dificultades estructurales para retomar un ritmo de crecimiento robusto que impulse de manera decidida el empleo y la inversión.
En el desglose por sectores, el renglón de administración pública, defensa, educación y salud fue el principal motor del aparato productivo, registrando un crecimiento del 4,7%. Este desempeño fue impulsado en gran medida por el proceso electoral y gestiones gubernamentales en defensa. Por el contrario, otras ramas de actividad como el agro, minas y canteras, e industrias manufactureras enfrentaron revisiones a la baja, lo que evidencia un comportamiento heterogéneo donde el gasto estatal compensó la debilidad en sectores clave de la producción privada.
El comportamiento del último trimestre de 2025 también mostró señales de fatiga, con una expansión de apenas el 2,3%, cifra menor al 2,5% que proyectaba el consenso de las entidades financieras. Por su parte, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de diciembre cerró con un 1,7%, una caída notable frente al 3,3% registrado en el mismo mes del año anterior. Estas variaciones demuestran que, si bien la serie de datos se mantuvo en terreno positivo desde julio, el cierre de año perdió el impulso esperado por los inversionistas.
Para el sector empresarial y el Gobierno, estos resultados implican un desafío mayor en la planificación del 2026. El Ministerio de Hacienda había calculado inicialmente una variación del 2,7% en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, una cifra que estuvo más cerca de la realidad que las proyecciones más optimistas. La brecha entre las expectativas y el dato oficial sugiere la necesidad de revisar las políticas de estímulo a la formación bruta de capital y el comercio exterior, componentes que sufrieron ajustes significativos en la medición final del organismo estadístico.
RealRisk / Fuente: DANE