Confianza del consumidor en Colombia se estaciona en febrero: entre la cautela y la esperanza

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en Colombia se mantuvo en niveles similares a los de enero de 2026, reflejando una estabilización en las expectativas. Aunque la disposición a comprar vivienda y vehículos sigue en terreno negativo debido a las tasas del 10%, los hogares muestran una leve mejoría en su percepción sobre el futuro de la economía nacional a un año. Esta «resiliencia psicológica» es la que sostiene el dinamismo de sectores como el de snacks ($15 billones), donde el gasto pequeño compensa la cautela en las grandes inversiones.

Para febrero de 2026, el ICC se situó en un nivel que los analistas califican como de «pesimismo moderado estable». La gran noticia no es que la confianza haya saltado a terreno positivo, sino que dejó de caer. Este freno en el deterioro se explica por un divorcio de percepciones: mientras el Índice de Condiciones Económicas (cómo estoy hoy) sigue golpeado por la inflación del 5,1%, el Índice de Expectativas del Consumidor (cómo estaré mañana) mostró un repunte, impulsado por la esperanza de que el Banco de la República acelere el recorte de tasas hacia finales del semestre.

El muro de los bienes durables

A pesar de la estabilidad general, el reporte de Fedesarrollo enciende alarmas en dos sectores críticos: vivienda y vehículos. La disposición a comprar estos activos se mantiene en mínimos históricos. Los colombianos son pragmáticos: con TES al 13% y un dólar a $3.673 que encarece los repuestos y materiales importados, el «sueño de casa propia» se ha puesto en el congelador. Esto explica por qué el ISE de enero mostró una caída en la construcción; la confianza estable no se traduce en firmas de escrituras si el crédito sigue siendo un lujo.

El «Efecto Snack» y la Micro-economía

¿A dónde se está yendo el dinero si no se compran casas? La respuesta está en el consumo masivo. La estabilidad en la confianza de febrero coincide con el auge del mercado de snacks de $15 billones. Ante la imposibilidad de acceder a bienes de capital, el consumidor colombiano está derivando su excedente hacia el «bienestar inmediato»: lácteos portátiles, alimentación funcional y pequeñas indulgencias. Esta es una economía de «gratificación instantánea» que permite mantener la rueda comercial girando, incluso cuando los grandes motores de la industria manufacturera reportan cifras en rojo.

Radiografía por Niveles Socioeconómicos

EstratoTendencia de Confianza (Febrero 2026)Razón Principal
Bajo (1-2)Leve caídaInflación de alimentos y servicios públicos
Medio (3-4)EstableOptimismo por remesas y estabilidad laboral
Alto (5-6)Leve mejoríaDólar bajo para turismo e importaciones de lujo

El factor político y el «Trumpnomics»

No podemos ignorar que esta estabilidad ocurre bajo el ruido de fondo de las investigaciones diplomáticas contra la campaña de 2022 y la sombra de la administración Trump. El consumidor colombiano parece haber desarrollado una «piel gruesa» ante las tensiones con EE. UU. Sin embargo, los analistas advierten que si las amenazas de aranceles del 25% se concretan, la confianza de febrero —que hoy parece un piso sólido— podría convertirse rápidamente en un techo quebradizo.

Finalmente, la estabilidad del ICC en febrero le da un margen de maniobra al Gobierno y al Banco de la República. Si el consumo interno no se desploma, la transición hacia una inflación del 3% puede ser menos traumática. El reto para marzo y abril será convertir esa «expectativa positiva» en una realidad de gasto que reactive la construcción y la industria, los dos grandes ausentes de la fiesta del crecimiento en este accidentado inicio de 2026.

RealRisk / Fuente: Dane