El boom de los snacks en Colombia: consumo supera $15 billones y cambia hábitos

El mercado de snacks en Colombia alcanzó una cifra histórica de $15 billones de pesos, con un crecimiento impulsado principalmente por la categoría de lácteos portátiles y opciones saludables. En un entorno de «fricción económica», los colombianos están sustituyendo comidas completas por snacks nutritivos y de fácil transporte. Las empresas del sector han pivotado hacia empaques individuales y fórmulas reducidas en sodio y azúcar para alinearse con las nuevas regulaciones de etiquetado y las demandas de bienestar del 2026.

El reporte de El Colombiano para este primer trimestre de 2026 revela que el sector de snacks no solo ha sobrevivido a la estabilización del consumo, sino que ha florecido. Con una cifra de ventas que ya toca los $15 billones, el sector demuestra que el colombiano promedio está dispuesto a gastar en «pequeños lujos» que ofrezcan practicidad. La estrella de este crecimiento es el segmento de lácteos portátiles (yogures bebibles, quesos en porciones y bebidas funcionales), que permite a los trabajadores y estudiantes alimentarse en sus trayectos, optimizando el tiempo en ciudades con logísticas cada vez más costosas por el petróleo a US$180.

Este fenómeno de «snacking» no es casualidad; es una respuesta directa a la presión inflacionaria (5,1%) y a las altas tasas de interés. Ante el encarecimiento de los menús de restaurante, muchos hogares de clase media han migrado hacia el consumo de sustitutos de comida más económicos y rápidos. Sin embargo, a diferencia de décadas pasadas, el snack de 2026 no es necesariamente «comida chatarra». Las empresas han tenido que reformular masivamente sus productos para evitar los sellos de advertencia y capturar a la Generación Consciente.

En este punto, la industria de snacks está aprovechando el vacío dejado por las bebidas azucaradas tradicionales. Como hemos analizado, la alerta científica sobre el aumento del 85% en el riesgo de cáncer de hígado por el consumo de azúcar líquido ha provocado un éxodo masivo de consumidores hacia opciones sólidas o lácteas. Un yogur griego portátil o un paquete de frutos secos se perciben hoy no solo como una conveniencia, sino como una decisión de «bienestar preventivo» frente a los riesgos clínicos que ya impactan el sistema de salud nacional.

Desafíos logísticos y de costos

A pesar de las cifras billonarias, el sector enfrenta desafíos técnicos:

  • Costos de Empaque: El plástico y los materiales de empaque individual han subido de precio debido a la crisis energética global, presionando los márgenes de las pymes de snacks.
  • Distribución: Con el precio de la gasolina subiendo al ritmo internacional (tras el fin de los subsidios anunciado por Petro), la «última milla» se ha vuelto el costo más pesado de la cadena.
  • Insumos: La crisis de los fertilizantes (+22,57%) ha elevado el costo de las materias primas como la papa, el plátano y el maíz, obligando a las empresas a ser extremadamente eficientes en su manufactura.

Desde la perspectiva del retail, los snacks de $15 billones son el motor de las tiendas de conveniencia y los minimercados de barrio. Siguiendo el modelo paraguayo, en Colombia estos locales han optimizado sus góndolas para que el 80% de la oferta sea de consumo inmediato. Esto ha permitido que, a pesar de que el ISE de enero creció apenas un 1,55%, el gasto en esta categoría específica mantenga un ritmo de doble dígito en volumen de ventas.

Finalmente, el éxito de los snacks en 2026 radica en su capacidad de ser «multifuncionales»: son un alimento, un premio y una solución logística, todo en un mismo empaque. Para el segundo semestre, se espera que la categoría de snacks de proteína vegetal gane terreno, aprovechando el alto costo de la carne y la búsqueda de alternativas sostenibles. En una Colombia con una deuda pública al 63% del PIB, el pequeño gasto diario en un snack saludable parece ser la única parcela de consumo que los hogares se niegan a sacrificar.

RealRisk / Fuente: El Colombiano