Gasto de los hogares colombianos crece 2,6% real en febrero bajo un clima de cautela

El gasto de los hogares en Colombia durante febrero de 2026 alcanzó los $104,2 billones, registrando un crecimiento anual del 8,1% en términos corrientes. Sin embargo, en términos reales (descontando la inflación), el crecimiento fue de apenas 2,6%, lo que evidencia una notable cautela en el consumo tras la temporada de inicio de año. Los hogares han priorizado el gasto en vivienda y servicios básicos, mientras que el consumo de bienes durables y moda ha mostrado una desaceleración debido a la indexación de precios y la búsqueda de liquidez.

El comportamiento del consumo en Colombia durante febrero de 2026 refleja un hogar que, tras los excesos decembrinos y los gastos escolares de enero, ha entrado en una fase de «recomposición de liquidez». Según el último informe de RADDAR, el gasto total de los hogares ascendió a $104,2 billones, lo que representa un aumento nominal importante, pero que al ser ajustado por una inflación que aún presiona ciertos rubros, muestra un crecimiento real moderado del 2,6%. Este dinamismo, aunque positivo, es inferior al registrado en años de expansión prepandemia, sugiriendo que la capacidad de compra de los colombianos está siendo cuidadosamente administrada.

Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es la persistencia del gasto en la canasta de Vivienda, que continúa llevándose la mayor tajada del presupuesto familiar. Este fenómeno no solo se debe al costo de los arriendos, sino también a la indexación de gastos asociados como las administraciones de propiedad horizontal y los servicios públicos, que subieron en línea con el salario mínimo y la inflación del año anterior. Por el contrario, categorías como Moda y Calzado, que tuvieron un desempeño sobresaliente en el cierre de 2025, registraron una caída en su ritmo de crecimiento, confirmando que los hogares están postergando compras no esenciales.

Desde la perspectiva empresarial y del retail, la celebración de San Valentín y el inicio de la temporada de promociones de mitad de trimestre no lograron disparar las ventas al nivel esperado. El consumidor actual ha adoptado una postura de «bajo desembolso y alta satisfacción», priorizando experiencias compartidas en el hogar o cenas de bajo costo sobre la compra de artículos de lujo o tecnología. Para las marcas, este cambio implica un reto en la estrategia de precios: el comprador está castigando los incrementos excesivos y migrando hacia marcas propias o formatos de hard discount para estirar su presupuesto mensual.

En el ámbito de las implicaciones financieras, el reporte destaca que el uso del crédito de consumo ha mostrado una leve mejoría, impulsado por una mayor claridad en la senda de tasas del Banco de la República. No obstante, los hogares de ingresos bajos siguen siendo los más vulnerables, destinando cerca del 80% de su ingreso a canastas básicas (alimentos, vivienda y transporte). En contraste, los hogares de ingresos altos han comenzado a reactivar su gasto en servicios de salud privada y entretenimiento, profundizando una brecha de consumo que RADDAR ha calificado como una «recuperación desigual».

En cuanto a las decisiones clave, la firma experta en consumo advierte sobre un posible «techo de saturación» en la compra de bienes duraderos. Muchos hogares que renovaron electrodomésticos o vehículos en el ciclo de baja inflación previo no planean volver al mercado en el corto plazo, lo que obligará a la industria manufacturera a buscar nuevos motores de demanda. Además, el aumento de las remesas, que alcanzó cifras récord en los meses anteriores, ha servido como una «llanta de repuesto» para el gasto en regiones específicas del país, mitigando parcialmente el impacto del menor ingreso disponible por vía salarial.

Finalmente, el panorama para el cierre del primer trimestre de 2026 es de una estabilidad frágil. La confianza del consumidor, aunque ha mejorado ligeramente, sigue en terreno negativo, lo que sugiere que cualquier choque externo o incremento imprevisto en los precios regulados (gasolina o energía) podría frenar el ímpetu actual. Para RADDAR, el reto de 2026 será convertir el crecimiento nominal en bienestar real, asegurando que el gasto de los hogares no dependa exclusivamente del endeudamiento, sino de una recuperación sólida del ingreso real y la productividad nacional.

A continuación, el informe publicado:

RealRisk / Fuente: Raddar