Informalidad laboral en Colombia bajó al 55,3% en el trimestre a febrero de 2026

El mercado laboral colombiano cerró el trimestre móvil diciembre 2025 – febrero 2026 con una tasa de informalidad del 55,3%. Aunque esta cifra representa una disminución de 1,5 puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior (cuando fue del 56,8%), la informalidad sigue siendo la realidad dominante para más de la mitad de los trabajadores en el país. El DANE destaca que, si bien el desempleo bajó al 9,2% (su nivel más bajo para un mes de febrero en 25 años), gran parte de la nueva ocupación se está concentrando en el sector informal, especialmente en zonas rurales y centros poblados.

Los datos del mercado laboral a febrero de 2026 presentan una paradoja económica para Colombia. Por un lado, el país celebra una tasa de desocupación de un solo dígito (9,2%), una cifra histórica para este mes. Sin embargo, al profundizar en la calidad de ese empleo, el informe de La República subraya que la informalidad sigue siendo un «techo de cristal» difícil de romper. Con un 55,3% de la población ocupada trabajando en la informalidad, el país enfrenta el desafío de que 13,3 millones de personas laboran sin acceso a seguridad social plena, pensiones o garantías de ley.

La brecha entre el campo y la ciudad continúa siendo el rasgo más alarmante de esta estadística. Mientras que en las 23 ciudades y áreas metropolitanas la informalidad se ubicó en el 41,7%, en los centros poblados y rural disperso la cifra se dispara al 83,2%. Esto significa que en la ruralidad colombiana, el empleo formal es la excepción y no la regla, una situación que se agrava por la falta de infraestructura empresarial y la persistencia de economías de subsistencia que no logran integrarse a los circuitos de protección social.

Desde la perspectiva empresarial, las ciudades muestran dinámicas muy distintas. Bogotá (33,8%), Manizales (35,7%) y Tunja (35,7%) se consolidan como los centros urbanos con mayor éxito en la formalización de su fuerza laboral. En el extremo opuesto, ciudades como Sincelejo (68,3%) y Valledupar (63,4%) presentan niveles de informalidad que duplican a los de la capital, reflejando una desconexión productiva donde el comercio informal y el rebusco son las únicas opciones para la mayoría de sus habitantes.

Las implicaciones de género también muestran movimientos interesantes en este reporte. La tasa de informalidad para las mujeres cayó al 52,2% (una reducción de 2,2 p.p. frente a 2025), mientras que la de los hombres se situó en 57,6%. A pesar de que las mujeres tienen una tasa de informalidad menor, su tasa de desempleo sigue siendo mucho más alta (11,7% frente al 7,4% de los hombres), lo que sugiere que para la mujer colombiana es más difícil entrar al mercado laboral, pero cuando lo hace, tiene una probabilidad ligeramente mayor de hacerlo bajo esquemas de formalidad que el hombre.

En cuanto a la estructura empresarial, el informe revela que la informalidad es casi inexistente en las grandes empresas (2,2%), pero es el estado natural en los micronegocios y el trabajo por cuenta propia. Los analistas advierten que la reciente dinámica de crecimiento económico ha favorecido la creación de puestos de trabajo, pero la carga prestacional y los costos no salariales siguen siendo una barrera de entrada para que las MiPymes den el salto hacia la formalización total de sus nóminas.

Finalmente, el panorama hacia el cierre de 2026 sugiere que Colombia está logrando «ocupar» a su gente, pero no necesariamente «emplearla» con calidad. El éxito del 9,2% en desempleo podría ser una victoria pírrica si no se acompaña de una política agresiva de formalización. El reto para el gobierno y el sector privado en los próximos meses será transformar esos 624.000 nuevos puestos de trabajo creados en el último año en relaciones laborales estables y protegidas, evitando que el «rebusco» siga siendo el principal colchón de la economía nacional.

RealRisk / Fuente: DANE