Las brechas de la informalidad y la desigualdad detrás del auge macroeconómico paraguayo

La economía de Paraguay atraviesa por un periodo de expansión sobresaliente en el contexto sudamericano. Durante los últimos tres años, el Producto Interno Bruto (PIB) de la nación guaraní avanzó a un ritmo promedio del 5,5% anual, un registro que posiciona al país a la vanguardia de la tracción económica regional, siendo superado únicamente por Guyana. Este dinamismo macroeconómico, que alcanzó un pico de crecimiento del 6,6% a lo largo del año 2025 de acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay, ha comenzado a moderarse de forma técnica, proyectándose una estabilización del 3,7% para el cierre del año 2026, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

El impacto social de este despegue se ha manifestado con fuerza en los principales indicadores laborales y de vulnerabilidad. Cifras oficiales divulgadas por el Banco Mundial confirman que cerca de 300.000 ciudadanos lograron salir de la pobreza en los últimos dos años, mientras que la tasa de desocupación del año 2025 se consolidó como la más baja registrada en los últimos 13 años. A pesar de que en el último trienio se generaron más de 260.000 nuevos puestos de trabajo para una fuerza laboral de 3,4 millones de personas, el analista Humberto A. Colman advierte que seis de cada diez empleados paraguayos continúan operando bajo condiciones de informalidad laboral, limitando de raíz su acceso al sistema de seguridad social.

La competitividad del mercado local está sustentada en una política tributaria sumamente agresiva y simplificada frente a sus competidores directos. Paraguay aplica un esquema impositivo homogéneo conocido como la regla del 10-10-10, el cual fija tasas del 10% para los impuestos corporativos, el impuesto sobre la renta y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Esta estructura fiscal, marcadamente inferior al 34% de tasa corporativa que maneja su vecino Brasil, mantiene la presión fiscal del país en apenas un 14% en relación con su PIB, representando la segunda tasa más baja de Latinoamérica; sin embargo, esta baja recaudación abre un debate nacional en torno a la capacidad del Estado para financiar servicios públicos de salud, educación e infraestructura.

El atractivo corporativo de este modelo ha disparado el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED), registrando un monto total de 931 millones de dólares en el año 2024, lo que significó un incremento neto del 15% en comparación con el ejercicio previo. Entre las iniciativas de capital privado de mayor envergadura en la historia del país resalta el proyecto de la multinacional Paracel en las cercanías de Concepción, el cual contempla una inversión programada superior a los 4.000 millones de dólares para la puesta en marcha de una planta de celulosa, un puerto fluvial propio y una red vial regional, dinamizando un estimado de 40.000 empleos indirectos.

El segundo gran motor estratégico nacional es su matriz energética renovable y excedente. Al consolidarse como el mayor exportador per cápita de electricidad limpia a nivel global, gracias a la operación conjunta de las represas de Itaipú y Yacyretá, Paraguay está capitalizando su energía barata para captar proyectos globales de manufactura de alta tecnología, fertilizantes industriales y centros de datos de Inteligencia Artificial auspiciados por el interés de socios como Estados Unidos y Taiwán. Asimismo, la actividad forestal, ganadera y agrícola proveen soporte al comercio exterior, donde el sector de la soja y la carne bovina dominan los despachos hacia destinos clave como Chile y la propia isla de Taiwán.

Finalmente, el posicionamiento de la nación como un nodo logístico continental se ve fortalecido por grandes obras de conectividad geográfica. La construcción del Corredor Bioceánico, una autopista de 3.500 kilómetros que unirá el puerto brasileño de Santos con los terminales chilenos de Iquique y Antofagasta a través del Chaco, recortará los tiempos de exportación hacia el mercado asiático en hasta 14 días y abaratará los costos logísticos en un 25%. Esto se complementa con un plan público-privado de 500 millones de dólares invertidos en el dragado de la hidrovía Paraguay-Paraná, ruta fluvial estratégica que mueve anualmente más de 25 millones de toneladas de carga y sostiene la tercera flota fluvial más grande de todo el planeta.

RealRisk / Fuente: FMI