Consumo crece en 2025, pero el poder adquisitivo avanza más lento en Colombia

Durante 2025, el gasto de los hogares en Colombia evidenció un proceso de ajuste y recomposición, según cifras de Raddar. La dinámica anual del gasto real mostró variaciones trimestrales de 1,82% en el primer trimestre, 4,45% en el segundo, 4,98% en el tercer trimestre y 3,46% en el cuarto, frente al 1,18% registrado en el cuarto trimestre de 2024, reflejando una mejora frente al año anterior, aunque con pérdida de impulso hacia el cierre del periodo.

En términos anuales, el gasto corriente de los hogares cerró 2025 con un crecimiento de 9,01%, impulsado principalmente por el efecto de precios, mientras que la inflación anual se ubicó en 5,14%. Como resultado, el gasto real, descontando inflación, avanzó 3,67 %, confirmando que el crecimiento del consumo estuvo más asociado al aumento del desembolso que a una expansión significativa del volumen real de bienes y servicios adquiridos.

El análisis de más largo plazo muestra una recuperación agregada del gasto, pero con rezagos a nivel individual. El índice de gasto real, con base diciembre de 2015 = 100, alcanzó un nivel de 122,3, evidenciando una expansión acumulada del consumo total de los hogares. Sin embargo, el gasto real por persona se ubicó en 106,5, lo que revela una brecha significativa entre el crecimiento del gasto total y la capacidad de consumo individual, afectada por factores demográficos y de ingreso.

Esta diferencia se refleja de manera clara en el comportamiento del consumo físico. De acuerdo con Raddar, si en 2024 los hogares compraron 100 unidades, en 2025 compraron 103,6, lo que confirma un crecimiento en cantidades adquiridas, aunque moderado frente al incremento del gasto monetario. El dato evidencia que los hogares consumieron más, pero de forma controlada, priorizando categorías esenciales y ajustando sus decisiones de compra.

En conjunto, las cifras de cierre de 2025 muestran un consumidor más activo que en 2024, pero aún condicionado por la inflación y la lenta recuperación del poder adquisitivo individual. El crecimiento del gasto agregado convive con un comportamiento más prudente de los hogares, que siguen privilegiando el control del presupuesto y el consumo funcional, especialmente en categorías básicas como alimentos y bebidas, dentro de un entorno económico que todavía exige cautela.

A continuación, el informe completo

RealRisk/ Fuente: Raddar