La Encuesta de Predicciones 2026 de Ipsos, realizada entre 24 de octubre y 7 de noviembre de 2025 y con una muestra total de 23.642 adultos en 30 países, ofrece una radiografía de las expectativas y prioridades del consumidor de cara al próximo año. Según el informe, una amplia mayoría de los encuestados, 71%, anticipa que 2026 será mejor que 2025, aunque persiste un clima de incertidumbre económica: solo 49% cree que la economía mundial será más fuerte el próximo año, mientras 51% piensa que podría empeorar.
Las percepciones sobre el año que termina reflejan que 66% de las personas considera que 2025 fue un mal año para su país, y 50% afirma que fue malo también a nivel personal, lo que explica en parte la búsqueda de un 2026 con mejores condiciones de vida.
En términos de prioridades de consumo y estilo de vida, la encuesta revela patrones claros de comportamiento que impactan decisiones de gasto. Un 82% de los encuestados planea pasar más tiempo con familiares y amigos, un factor que podría traducirse en mayor demanda de servicios y productos relacionados con entretenimiento, comidas compartidas y viajes cortos. Del mismo modo, 75% de las personas dice que invertirá más en ejercicio y salud física, y 60% afirma que dedicará más tiempo a su apariencia personal, indicativos de tendencias de consumo dirigidas a bienestar integral.
La tecnología y su impacto en el mercado laboral también forman parte de las preocupaciones de los consumidores. Un 67% cree que la inteligencia artificial (IA) conducirá a la pérdida de numerosos empleos en su país en 2026, aunque un 43% mantiene la expectativa de que la IA también podría generar nuevas oportunidades de empleo, lo que muestra una dualidad en las percepciones sobre la automatización y la innovación.
Además, la encuesta resalta que 48% de los participantes prevé que su país podría entrar en recesión, y 47% espera que su ingreso disponible real aumente en 2026 respecto a 2025. Sin embargo, cerca de 38% considera probable que los mercados bursátiles globales se desplomen, lo que sugiere que, pese al optimismo general, persiste cautela frente a los riesgos financieros y económicos.
En conjunto, estos datos perfilan un consumidor global para 2026 que combina optimismo moderado con prudencia financiera, dando prioridad a aspectos de bienestar, relaciones personales y salud, mientras evalúa las condiciones macroeconómicas y los cambios tecnológicos que pueden influir en su capacidad de gasto y seguridad económica.
A continuación, el informe completo
RealRisk/ Fuente: Ipsos